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En esta sección aparecen los artículos escritos por Consulting JP y que han sido publicados en prensa especializada, así como sus correspondientes enlaces.

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Nuevo post sobre AMPLIACIÓN DE CAPITAL (caso práctico)

Realizar una ampliación de capital puede ser una decisión trascendente para el futuro de la empresa.

Hace tiempo leí una afirmación con la cual estoy totalmente de acuerdo y que además, he podido verificar en la práctica: “una ampliación de capital es muy parecida a un divorcio: si se hace de mutuo acuerdo, es muy sencillo, pero si se hace a las malas, puede ser un infierno”.

Siendo consciente de que los problemas surgen en el momento de decidir si se lleva a cabo la ampliación y a qué precio y condiciones se efectúa, yo siempre recomiendo a mis clientes firmar previamente un convenio de accionistas (ver post abajo sobre acuerdo de accionistas) en donde queden fijadas las reglas del juego: cómo se va a hacer la ampliación, por qué mayoría se ha de acordar, cómo se calcularán los valores, etc. Una ampliación de capital no tiene que ser traumática. De hecho, si se hace de común acuerdo es un mero trámite muy sencillo. Sin embargo, si se carece de acuerdo pueden surgir múltiples problemas. Para evitar esta situación tan perjudicial tanto para la empresa como para los socios, las ventajas de tenerlo previamente acordado en un convenio de accionistas resultan evidentes cuando se mira el largo plazo. Si bien es verdad que cuando les comento esta idea a los emprendedores me suelen contestar que cómo van a pedir firmar eso a sus socios justo en el momento en que todos están ilusionados con el proyecto y que no se ha planteado nada de este tipo. Entonces les parece algo lejano en el tiempo y no ven los problemas que pueden surgir en el futuro, pero precisamente por eso, por no ser un problema real del momento, es cuando se pueden pactar cosas lógicas y objetivas, que gusten a todas las partes implicadas. Igualmente, el pacto previo puede ser una forma de protegerte cuando te vas a asociar con alguien financieramente más potente que tú, aunque se trate del socio capitalista que te aporte la financiación.

Veamos un ejemplo práctico:
Supongamos una startup que vende artículos inteligentes de moda online y que durante el último ejercicio fiscal la demanda ha crecido tanto que la empresa, en su plan estratégico para el año 2019, decide ampliar sus referencias y asumir la producción.

Supongamos que este proyecto nació hace un par de años con un capital social de 3.000 euros (3.000 participaciones de un euro cada una) aportados por los tres socios (1.000 € cada socio).

Ahora, para afrontar los nuevos proyectos incluidos en su plan estratégico, la empresa necesita una financiación de más de 100.000 euros. El banco, para conceder la financiación, exige ampliar el capital en 50.000 euros. Para complicar un poco más la situación, pensemos que uno de los socios fundadores no quiere aportar más dinero, pero existen dos nuevos inversores interesados en entrar en el capital; uno de ellos, en lugar de cash aportaría una patente de un software para optimizar la distribución.

Los problemas que se nos plantean en este supuesto son varios:
Si quienes aportasen el dinero fuesen los tres socios fundadores -en el porcentaje que actualmente poseen del 33,3% cada uno-, lo más práctico sería hacer la ampliación “a la par”, es decir, al precio que en su día se dio a la acción. Sin embargo, en este caso, como uno de los socios no quiere aportar más dinero, es necesario fijar un valor para la operación.
Aunque el 33,3% que posee el fundador que no quiere invertir más dinero no es suficiente para no llevar a cabo la ampliación, ésta debería hacerse sin vulnerar sus derechos, es decir, la ampliación de capital no se podrá hacer a un menor valor de los fondos propios.
Además, en este caso, nos encontramos con la particularidad de que son los inversores externos los que van a aportar los fondos y por tanto, a los fundadores, les interesa negociar con ellos un valor más alto.
Si la ampliación se hiciese “a la par”, es decir, a un euro de valor nominal, los nuevos socios se quedarían con el 94,3% de la empresa y los tres socios fundadores con el 5,7% restante (1,9% cada uno).
Para dar entrada a estos nuevos inversores sin vulnerar el derecho de suscripción preferente, los socios pueden renunciar todos a él o, de no querer alguno, excluirse el derecho en junta general.
En nuestro supuesto, para minimizar la dilución de la participación de los socios fundadores en el capital de la startup tras la ampliación, la alternativa pasa por hacer una valoración previa de la empresa.
Supongamos que se encarga una valoración de la empresa a una consultora externa y ésta valora la empresa en 75.000 euros.
En la negociación para la entrada en el capital de la empresa de los nuevos inversores, éstos aceptan la valoración y acuerdan la compra de un 40% (20% cada uno). En números redondos, si se emiten para la ampliación 2.000 participaciones de un euro de valor nominal y 24 euros de prima, se podrán captar los 50.000 euros en que hay que ampliar el capital según las exigencias del banco. Al haberse acordado con los nuevos inversores esa valoración de 75.000 euros para la empresa, los fundadores conservarán el 60% (20% por socio), mientras que los nuevos inversores poseerán un 40% (un 20% cada uno).

Todavía nos quedaría el obstáculo del socio que en lugar de cash aportaría una patente; el primer requisito sería verificar que ésta entre dentro del objeto social; si no, habría que ampliarlo previamente a la ampliación. La ventaja es que en una SL los socios pueden asignar a la patente el valor que crean (25.000 euros en nuestro ejemplo), si bien los administradores y aquellos socios que no se opongan, responderían personalmente.

Nuevo post sobre AMPLIACIÓN DE CAPITAL 

Una ampliación de capital es una operación financiera realizada con el objetivo de aumentar los fondos propios de la empresa y así obtener financiación para acometer inversiones, principalmente. 

Para realizar la ampliación de capital, se pueden emitir nuevos títulos (bien sean acciones o participaciones), aumentar el valor de los títulos ya existentes, o bien realizar una ampliación de capital con cargo a reservas; en esta última opción, la ampliación de capital corre a cuenta de las reservas, -beneficios de la empresa que no se han distribuido entre los socios-.

Dependiendo del precio que deban pagar los suscriptores por cada título nuevo (y que es fijado por la empresa), las ampliaciones de capital se pueden clasificar en:
* A la par: el precio es el mismo que el valor nominal del título.
* Por encima de la par: el precio es superior al valor nominal del título.
* Liberada: la ampliación de capital se realiza con cargo a reservas de la sociedad. Cuando la ampliación es totalmente liberada se dice que es 100 % liberada y ésta es totalmente gratuita para los accionistas que obtienen nuevos títulos sin tener que aportar dinero. Se dice que es parcialmente liberada cuando el cargo lo paga una parte las reservas de la empresa y otra el suscriptor.

Cuando se realiza una ampliación de capital a la par, se está aumentando el número de acciones o participaciones en circulación, lo que hace que disminuya el valor contable de cada título, puesto que la empresa vale lo mismo pero se divide entre más títulos. Este hecho se conoce como efecto dilución. Para evitarlo, es por lo que se suelen emitir los nuevos títulos con una prima de emisión, de manera que los nuevos suscriptores paguen también por los beneficios no distribuidos de la empresa (ampliación de capital por encima de la par).

A la hora de realizar una ampliación de capital, desde el punto de vista de las finanzas, las cuestiones fundamentales a tener en cuenta son:
a) Decidir cuál va a ser el valor al que se emitan las nuevas acciones o participaciones de la empresa. Es decir, si los suscriptores de estos nuevos títulos van a pagar por ellos el valor nominal o si por el contrario, se van a emitir con una prima (puesto que con el paso del tiempo se ha generado un mayor valor). Ante esta situación, puede ocurrir que surjan algunos problemas en el caso de que no todos los socios estén dispuestos a acudir a la ampliación, puesto que aquellos socios que no acudan a la ampliación, van a ver como se diluye el valor de sus participaciones (efecto dilución)
¿Y qué puede hacer la empresa en ese caso, pierde la oportunidad de crecer porque hay socios que no pueden acudir a la ampliación en ese momento, o por el contrario decide crecer pero dejando que esos socios vean como se reduce su participación en la empresa? Puesto que es muy habitual que estos conflictos aparezcan, es recomendable que en el momento de la creación de la empresa, o bien posteriormente en el momento en el que se vayan a incorporar nuevos accionistas, se formalice un acuerdo de accionistas, (ver nuestro post anterior) donde se definan claramente unas reglas de cómo se tiene que actuar ante estas situaciones.
b) ¿Debe haber o no derecho de suscripción preferente para los antiguos accionistas? En el supuesto de que la ampliación de capital sí contemple este derecho (que es lo más habitual), todos los accionistas podrán acudir a ella y desembolsar su parte, aunque si no quieren hacerlo, podrán vender sus derechos a terceros. Al ejercer el derecho, los antiguos accionistas tendrán la opción de seguir presentes en el capital social de la empresa en la misma proporción que antes. Sin embargo, no toda ampliación de capital implica un derecho de suscripción preferente. Es posible proponer ampliaciones sin derecho de suscripción preferente, bien porque se renuncie a él de común acuerdo por los socios o porque ese privilegio se excluya, algo que puede hacer la junta de accionistas siempre que haya un fin legítimo de interés social (como sería el caso de que se quiera incorporar a la empresa uno o más accionistas que aporten cash). Sí es verdad, que en los casos donde se excluya el derecho de suscripción preferente, es necesario que su interés se acredite en un informe elaborado por los administradores y además, está sujeto a control judicial, de forma que si un accionista no está conforme con el acuerdo lo pueda impugnar y entonces se vería en los tribunales.
Otro de los supuestos de exclusión del derecho de suscripción preferente son las ampliaciones de capital no dinerarias. Sería el caso en el que se cediera un inmueble u otro bien a la empresa. En este caso, al no ser aportaciones de efectivo sino de un activo concreto que sólo puede proporcionar su propietario, él sería también el único que podría suscribir la ampliación.
Por lo que respecta a las Sociedades Limitadas, la ley no excluye el derecho de suscripción preferente aun en el caso de que la aportación sea no dineraria, si bien es la junta de accionistas la que puede aprobar su supresión. Ahora bien, hay que tener en cuenta que cualquier ampliación de capital puede siempre ser impugnada por cualquier socio que no haya votado a favor de ella.

En nuestro próximo post, haremos un caso práctico de una ampliación de capital.

New post about the importance of having a good shareholders´ agreement

A shareholders’ agreement is a private written agreement between all or some of a company’s shareholders helping to define their roles and how they will reach certain decisions. It is one of the best ways for shareholders to protect their interests. Any use of a shareholders’ agreement should be considered in line with the Company’s bylaws.

A shareholders’ agreement, is a separate contract made between the shareholders, relating to the operation of the company. Such an agreement will usually cover issues that are similar to those covered in a company’s bylaws but, within the confines of the law, can cover whatever the parties to the agreement wish.

Without a shareholders’ agreement, in the event of a dispute or a breakdown in trust between the shareholders, there will be no agreement in place on how to resolve the dispute or agree a way to terminate the relationship of the shareholders (other than the statutory provisions and the terms set out in the bylaws).

When negotiating shareholders’ agreements, it is always important to bear in mind that each shareholder may have different priorities. This may depend on a number of factors including the percentage of shares held by that individual and the respective duties of the shareholders. Someone who holds the majority of the shares in a company could be concerned about being chairman of the board and having a casting vote. Someone who holds a minority of shares in the company could be concerned about ensuring that he/she is a director whilst he/she is a shar